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VISION
FUTURA DE NUESTRA ACTIVIDAD PARA EL AÑO 2010.
(*)
Martín Aberg Cobo
Ha
transcurrido mas de una década desde que se
crearan y organizaran cementerios parques privados
a lo largo y a lo ancho del país. Son algunos
pocos centenares. En su gran mayoría, únicos
en su zona de influencia.
Aparecieron,
cronológicamente, luego de los emprendimientos
ubicados en las grandes conglomerados urbanos, en
particular Buenos Aires, Córdoba y Rosario,
usufructuando la experiencia de los pioneros en la
actividad junto con la necesaria adaptación
al perfil de cada localidad, de su gente y al hecho
de no tener competencia a quien tener en cuenta.
El
abandono o deterioro de los cementerios municipales
en general, la dificultad en ampliar los mismos, las
distintas prioridades de las políticas lugareñas,
permitieron que estos desarrollos privados en pocos
años, obtuviesen un particular éxito.
La calidad y seriedad de los servicios aseguraron
su arraigo en las distintas comunidades. Es un deber
por lo tanto, en particular en esta materia tan cercana
a los valores más profundos del hombre, el
mantener dicho nivel de excelencia al menor costo
posible, para concretar un sostenido crecimiento de
los parques y hacerlos accesibles a la gran mayoría
de los habitantes del lugar.
Una
característica de esta actividad fue la de
que en general, los organizadores de los cementerios
parques no tenían una tradición o experiencia
previa en el tema. En no pocos casos, sin embargo,
se trataban de empresas o familias relacionadas con
entidades de pompas fúnebres, cocherías
o casas velatorias, o sea de aquellos que en cada
lugar se ocupaban de los servicios fúnebres
pero no del destino final del fallecido. Este aspecto
fue una novedad y como en todas las cosas, hubo que
aprenderlo, muchas veces pagando el "derecho
de piso", para luego permitir un mejoramiento
sustancial en la calidad, dignidad y eficiencia de
los servicios, los que aunque sea solo por el efecto
de simpatía, mejoraron mucho el nivel de los
cementerios municipales con el beneplácito
de la población de la zona.
A
la vuelta de los años, se puede advertir que
lo que en muchos casos se creyó consistía
el negocio, en cuanto a su volumen, su retorno de
capital, su margen de utilidad, etc., resultó
una utopía, algo totalmente irreal. Aquello
tan manido de "comprar hectáreas para
vender por metro" fue solo una ilusión.
Hoy,
con la experiencia recogida, la realidad ha demostrado
con claridad cual es el verdadero potencial de ventas
de los cementerios parques del interior, sus respectivos
costos operativos, el monto de los gastos de mantenimiento,
la similitud de los insumos, la forma, de los servicios,
etc., etc. Es llamativo comprobar que en condiciones
similares, las ventas, precios, valor de los servicios,
etc., son también similares. El mercado marcó
las pautas, muy distintas a las aplicadas en los centros
urbanos.
¿Qué
se puede esperar en el futuro de esta actividad? ¿Qué
puede avizorarse para los próximos 10/ 15 años?
Como
primer punto a considerar, se deberá tener
en cuenta que, algún día, se dictará
un marco regulatorio de carácter nacional que
entre otras cosas, contemplará las relaciones
jurídico-patrimoniales entre el usuario y el
Cementerio Parque, entre este y la comunidad, los
aspectos de seguridad, ecológicos y de mantenimiento
de los mismos, el rol del municipio frente a esta
actividad, los crematorios, exhumaciones de los restos,
la posible existencia de nichos y bóvedas en
el ámbito de los cementerios, etc., etc. Como
en tantas otras áreas de la Argentina, esta
industria se adaptó exitosamente con imaginación
y sensatez a la realidad de los hechos. Sin duda,
una ley que rija esta actividad incidirá marcadamente
en el futuro.
Por
otro lado, se va demostrando que en el interior (un
cementerio parque por ciudad) la demanda es inelástica.
La respuesta del mercado a las promociones es reducida.
Mas bien éstas irán respondiendo más
y más a la necesidad de incentivación
a la fuerza de las ventas, sea esta cual sea y de
cómo esté organizada. Así también,
salvo casos excepcionales, el crecimiento será
paulatino pero constante, lo que amerita la seguridad
patrimonial de esta actividad.
Un
aspecto a considerar también, es el trabajo
mancomunado de los cementerios parque con el cementerio
oficial de la zona. En general, cada vez más
se trabajará coordinadamente, en particular
por la limitación del espacio para expandirse
de esos últimos y el eventual costo de dicha
expansión. No sería impensable que en
algunas localidades aparezcan distintas formas de
gerenciamiento conjunto.
La
cobranza de los gastos anuales de mantenimiento será
una prioridad cada vez mayor para esta industria,
Habrá que imaginar muchas estrategias diferentes
para luchar contra este riesgo - el mayor a nuestro
juicio - entre los cuales la posibilidad de pagar
los gastos "a perpetuidad" sobresale nítidamente
entre todas, requiriendo una política prudente
al respecto. No debe perderse de vista que inexorablemente
en el tiempo, la suma a recaudar por este rubro será
mayor a la originada por la comercialización
del producto.
Por
la necesidad del mercado, puede preverse que cada
vez serán mas los municipios que autoricen
la construcción de galerías de nichos
dentro del predio, con el estilo de cada parque y
con las limitaciones en cuanto a la cantidad de unidades
del caso. Con ello, se hará efectivo el principio
de la igualdad, al permitir que cada habitante pueda
optar libremente en inhumarse tanto en el cementerio
publico como en el privado, ya sea en tierra como
en nichos o panteones.
Es
de pensar también, que en muchos lugares se
advertirá una mayor integración vertical
entre las entidades vinculadas a los servicios fúnebres
con los cementerios privados, con el agregado de sistemas
capitados o no, que pueden incluir otros servicios
anexos como los de la salud, farmacia, etc. etc.
Estas
son solo algunas reflexiones que surgen de la experiencia
del parque La merced en Pergamino, provincia de Buenos
Aires. Seria interesante cotejar las mismas con la
de otros parque de características homogéneas
ubicados en distintos puntos geográficos del
país.
Martín
Aberg Cobo
Gerente General de
Parque La Merced
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