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Muerte
y Muertos: la definición de un concepto.
Los distintos significados de la muerte.
Hablar
de la muerte, es tratar una experiencia común
a todos los seres vivos y, por ende, a toda la humanidad,
porque vida y muerte están indisolublemente
ligadas una a la otra, y como tal, sabemos que un
día tendremos que morir. La muerte en sí
misma como cesación de la vida, defunción
o fallecimiento, nos marca inevitablemente un cambio,
aunque no necesariamente el final o el término
de ésta como veremos más adelante.
Desde
la más remota antigüedad, el hombre se
ha sentido intrigado y atemorizado por la muerte y
ha determinado en las distintas culturas una amplia
variedad de respuestas y actitudes hacia ella, mismas
que se han centrado principalmente en dos tipos de
problemas: por un lado los referentes a la propia
muerte y, por otro, las obligaciones o costumbres
que la muerte de alguien impone a los demás.
Esta doble experiencia, ha establecido ceremonias
y rituales funerarios para cada pueblo, en los cuales
se reflejan sus creencias peculiares en torno a este
hecho irreversible.
Sin
embargo, a pesar de las características particulares
que cada sociedad pueda darle en su interpretación
y manejo, en términos generales podemos hablar
de cuatro significados básicos: el médico,
psicológico, filosófico y religioso.
Para
la medicina la muerte está considerada como
el cese de la función del organismo como un
todo, sin esperanza de recuperación. Este proceso
se da en tres partes: primero se presenta la muerte
aparente, cuando el cuerpo deja de respirar y el corazón
baja su actividad de manera considerable; después
viene la muerte relativa, en la que el corazón
deja de moverse y, finalmente, sobreviene la muerte
absoluta, cuando las células, tejidos y órganos
dejan de funcionar paulatinamente provocando un efecto
acumulativo e irreversible.
Para
la psicología, el problema de la muerte se
encuentra unido con el del dolor y el sufrimiento.
El sentimiento que nos hace sentir la muerte es como
en las experiencias dolorosas, de malestar y repugnancia.
Sin embargo, existe una clara diferencia entre unas
y otras, pues mientras el dolor, el sufrimiento y
la enfermedad son experiencias conocidas porque las
hemos tenido y por ello las podemos comunicar; la
experiencia de lo que significa morir no la podemos
transmitir.
Hablamos
de ella en tiempo futuro y sin conocerla en realidad.
La muerte al igual que el dolor y el sufrimiento,
escapan a cualquier intento de comprensión
racional y sólo bajo una perspectiva religiosa
es que encontramos respuesta a la misma
A
pesar de que diversas corrientes filosóficas
tienen su propia explicación ante éste
suceso, en una visión de conjunto, para la
filosofía la muerte es un fenómeno biofisiológico
que afecta a todo organismo viviente, el cual crece,
madura, envejece, muere y se disuelve en los organismos
que lo componían. Sin embargo, el ser humano
es el único ser vivo que tiene conciencia de
su propia muerte, y esa conciencia influye en su vida
y transforma su existencia. El hombre entonces se
convierte en una unidad sustancial cuerpo-alma
Finalmente,
para la religión, el hombre existe en relación
de un Dios, "autor de su vida y señor
de su destino". La muerte no es un hecho en si
mismo, es un paso a un estado diferente al vital que
se encuentra más allá de este mundo.
Es el momento divisorio de las etapas radicales en
que se divide la vida humana: la del tiempo y la de
la eternidad.
Referencias
Aguilar S.A. de ediciones, Enciclopedia Internacional
de las Ciencias Sociales, volumen 7, España,
1975, pp. 274-280.
Ediciones RIALP, Gran Enciclopedia RIALP, tomo XVI,
Madrid, 1989, pp. 395-410.
Espasa-Calpe, Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana,
tomos X, XXXVII y LI, España, s/f, p. 294,
119-128 y 846 respectivamente.
Thomas, Louis-Vincent, Antropología de la muerte,
México, Fondo de Cultura Económica,
primera edición en español, 1983, 640
pp
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