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A
los japoneses que se quejan de la falta de espacio
en Tokio, no les espera un destino mejor en la otra
vida, debido a la grave escasez de lugares en los
cementerios y los precios exorbitantes del suelo,
que no permite la construcción de otros nuevos.
Tradicionalmente las tumbas
japonesas consisten en una gran losa bajo la que se
entierra la urna con las cenizas, que requieren 4
metros cuadrados, pero la estrechez de los terrenos
destinados a los ciudadanos que han fallecido, ha
reducido este espacio a 1,5 metros cuadrados.
Este fenómeno es
comprensible en una ciudad como Tokio, donde los precios
del terreno en zonas residenciales superan los 4,5
millones de yenes (U$S 32.000.-) por metro cuadrado.
Los precios para el alquiler
anual de un pequeño armario metálico
oscila entre los 75.000 yenes (U$S 525.-) y los 5.000
yenes (U$S 35.-) en un camposanto de hormigón.
Hay familias que prefieren
una losa auténtica, aunque sea dentro de un
edificio, porque "da una sensación mas
cálida", según explicaron fuentes
del sector.
De los cuatro cementerios
existentes en Tokio, capital, con unos 12 millones
de almas, el perteneciente a la histórica zona
de Asakusa, barrio antiguo del que nació el
actual Tokio, es el que cuenta con mayor demanda de
plazas.
Según los grandes
almacenes "Keio" que también se ocupa
de la venta de tumbas, el precio de un estrecho sepulcro
de un metro cuadrado se ha disparado hasta los 10
millones de yenes (U$S 69.000.-).
Datos publicados por el
prestigioso diario "Asahi shimbun" señalan
que el costo del descanso eterno en un cementerio
privado cuesta alrededor de 3,65 millones de yenes
(U$S 25.000.-), precio que incluye la adquisición
de una losa por uno o dos millones de yenes (U$S 6.900.-
á U$S 13.800.-)
En estos momentos, Tokio
cuenta con un poco mas de 200.000 plazas, todas ocupadas,
para una demanda anual de 50.000.
Las autoridades municipales
se encuentran estudiando el difícil problema
de proveer mas de 10.000 plazas para este año,
"de lo contrario los ciudadanos de la capital
nipona van a tener que pensar dos veces antes de dejar
este mundo".
Nota
publicada en el diario La Voz del Interior
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