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Ritos Funerarios (Sexta Parte)
 


El concepto del Rito Funerario MAPUCE (FEYENTUN)

Estos ritos expresan una concepción de la vida, son por lo que los vivos dan belleza ceremonial a los muertos; es un homenaje a los muertos como si estuvieran vivos. A los difuntos tradicionalmente se le preparan los artículos usados en vida para que lo sigan usando en la otra vida por lo tanto, el rito hace hincapié como si solamente se tratara de un cambio de casa. Estos artículos que lleva el difunto son únicamente para dar la apariencia, no para el uso práctico "de aquí que los ritos funerarios no tengan otro propósito que el de evidenciar el significado de la muerte y de la vida, despedir a los muertos con dolor y reverencia... el servicio a los vivos es embellecer su principio, despedir a los muertos es embellecer su fin. Los ritos funerarios más importantes son el Eluwvn, Awvn, Amulpvjvn.

El Rito Funerario NAHOA

Podemos decir que la raza nahoa practicaba por regla general la incineración. Veamos lo que a este respecto nos dicen las costumbres encontradas en las diversas tribus. Los indios del Xila quemaban sus cadáveres, y el modo de celebrar el funeral era dar tres gemidos y tocar el hombro de los convidados. En la región de California se quemaban también los cadáveres, pero no los cráneos. Si la cremación era la costumbre general, ya se ha dicho que las víctimas propicias a Tlaloc eran enterradas. Aun cuando manifestaban un loco placer con las tempestades, al herido de rayo no le permitían volver a la casa, sino que le llevaban los alimentos al lugar en que había caído. Si moría, dejaban el cadáver en el mismo sitio por tres días, pues creían que su espíritu andaba espantado y revoloteando al rededor del cuerpo. Pasados los tres días lo enterraban cerca de un árbol, con sus armas y trajes más ricos, y con él sus perros, poniéndole en el sepulcro agua y alimentos. Una de las costumbres funerarias que encontraron los misioneros, y que con justo motivo por singular llamó su atención, consistía en que cuando moría el marido o la mujer cogían al viudo o a la viuda y cubriéndole el rostro con una manta, luego que celebraban los funerales del difunto, lo llevaban con gran prisa al río y allí lo zambullían tres veces con el rostro hacia el oriente, repitiendo tres días la ceremonia. Después lo ponían en una casa cerrada por todas partes durante ocho días, y no había de comer carne ni pescado, sino pinole o izquitle, y no le había de ver ninguno de sus parientes. Se ha creído por respetables escritores , que según el adelanto de la civilización hubo modificaciones en las costumbres funerarias: nosotros pensamos que la diversidad de prácticas depende de la diversidad de razas. Todavía en las exploraciones modernas se ha encontrado la cremación en uso entre las tribus que habitan las vertientes occidentales de las montañas Rocallosas, es decir, parte de la región del antiguo Chicomoztoc. Los indios de California, o sea del país tolteca, tenían una curiosa tradición: la luna y el coyote crearon todo lo que existe; la luna era buena y el coyote malo: la luna, quería que al morir los hombres volvieran a la tierra, como ella lo hace por dos ó tres días cuando muere; pero el coyote se opuso, y mandó que se quemaran los cadáveres, y prevaleció esta costumbre. La leyenda es aquí también un recuerdo de la invasión de la raza nahoa que impuso sus ritos. La cremación se usaba igualmente entre los tolkotius del Oregón: verificábanla colocando el cadáver sobre una pira de maderas a la que se prendía fuego; invitaban en los nueve días siguientes a la muerte a sus parientes y amigos para que presenciasen la ceremonia, y durante ese tiempo la esposa debía permanecer al lado del cuerpo de su marido, no llorosa y afligida, sino con la sonrisa en los labios. Quemábanse con el cuerpo las armas y trajes del difunto, y después se recogían sus cenizas para guardarlas en la urna cineraria. Los indios senels de California queman también los cadáveres; creen en el viaje de los muertos, por lo que les ponen pinole, que es una harina de maíz, y dicen que Ios hombres malos se convierten en coyotes, animal semejante á la zorra. Durante la cremación bailan al rededor entonando un canto.

Largo sería citar las demás tribus de la región nahoa: transcurridos catorce siglos desde que desapareció la civilización de aquellas regiones, se ha encontrado, sin embargo, persistente la costumbre de quemarlos cadáveres en la mayor parte de las tribus; y así podemos decir que la raza nahoa usaba como rito propio la incineración.

No nos parece oportuno considerar las modificaciones de esta costumbre por la invasión y mezcla de razas diferentes. Y solamente agregaremos que las cenizas se depositaban en urnas cinerarias de la forma de cómitl, olla. Parece que estas urnas se enterraban después. En los Estados Unidos se han encontrado cementerios de ollas con huesos: esto ha hecho suponer que algunas tribus dividían los cadáveres; es más fácil creer que son restos de una cremación imperfecta. En la región tolteca, donde no se quemaban los cráneos, se hallaron éstos en ollas de boca estrecha que hace suponer que fueron hechas sobre las mismas cabezas. Generalmente las ollas cinerarias son de barro, sin asas, y a veces con una ornamentación sobrepuesta, especialmente en la boca.

En algunas tribus el luto consistía en cortarse el cabello.

 
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