| |
El
concepto del Rito Funerario MAPUCE (FEYENTUN)
Estos
ritos expresan una concepción de la vida, son
por lo que los vivos dan belleza ceremonial a los
muertos; es un homenaje a los muertos como si estuvieran
vivos. A los difuntos tradicionalmente se le preparan
los artículos usados en vida para que lo sigan
usando en la otra vida por lo tanto, el rito hace
hincapié como si solamente se tratara de un
cambio de casa. Estos artículos que lleva el
difunto son únicamente para dar la apariencia,
no para el uso práctico "de aquí
que los ritos funerarios no tengan otro propósito
que el de evidenciar el significado de la muerte y
de la vida, despedir a los muertos con dolor y reverencia...
el servicio a los vivos es embellecer su principio,
despedir a los muertos es embellecer su fin. Los ritos
funerarios más importantes son el Eluwvn, Awvn,
Amulpvjvn.
El
Rito Funerario NAHOA
Podemos
decir que la raza nahoa practicaba por regla general
la incineración. Veamos lo que a este respecto
nos dicen las costumbres encontradas en las diversas
tribus. Los indios del Xila quemaban sus cadáveres,
y el modo de celebrar el funeral era dar tres gemidos
y tocar el hombro de los convidados. En la región
de California se quemaban también los cadáveres,
pero no los cráneos. Si la cremación
era la costumbre general, ya se ha dicho que las víctimas
propicias a Tlaloc eran enterradas. Aun cuando manifestaban
un loco placer con las tempestades, al herido de rayo
no le permitían volver a la casa, sino que
le llevaban los alimentos al lugar en que había
caído. Si moría, dejaban el cadáver
en el mismo sitio por tres días, pues creían
que su espíritu andaba espantado y revoloteando
al rededor del cuerpo. Pasados los tres días
lo enterraban cerca de un árbol, con sus armas
y trajes más ricos, y con él sus perros,
poniéndole en el sepulcro agua y alimentos.
Una de las costumbres funerarias que encontraron los
misioneros, y que con justo motivo por singular llamó
su atención, consistía en que cuando
moría el marido o la mujer cogían al
viudo o a la viuda y cubriéndole el rostro
con una manta, luego que celebraban los funerales
del difunto, lo llevaban con gran prisa al río
y allí lo zambullían tres veces con
el rostro hacia el oriente, repitiendo tres días
la ceremonia. Después lo ponían en una
casa cerrada por todas partes durante ocho días,
y no había de comer carne ni pescado, sino
pinole o izquitle, y no le había de ver ninguno
de sus parientes. Se ha creído por respetables
escritores , que según el adelanto de la civilización
hubo modificaciones en las costumbres funerarias:
nosotros pensamos que la diversidad de prácticas
depende de la diversidad de razas. Todavía
en las exploraciones modernas se ha encontrado la
cremación en uso entre las tribus que habitan
las vertientes occidentales de las montañas
Rocallosas, es decir, parte de la región del
antiguo Chicomoztoc. Los indios de California, o sea
del país tolteca, tenían una curiosa
tradición: la luna y el coyote crearon todo
lo que existe; la luna era buena y el coyote malo:
la luna, quería que al morir los hombres volvieran
a la tierra, como ella lo hace por dos ó tres
días cuando muere; pero el coyote se opuso,
y mandó que se quemaran los cadáveres,
y prevaleció esta costumbre. La leyenda es
aquí también un recuerdo de la invasión
de la raza nahoa que impuso sus ritos. La cremación
se usaba igualmente entre los tolkotius del Oregón:
verificábanla colocando el cadáver sobre
una pira de maderas a la que se prendía fuego;
invitaban en los nueve días siguientes a la
muerte a sus parientes y amigos para que presenciasen
la ceremonia, y durante ese tiempo la esposa debía
permanecer al lado del cuerpo de su marido, no llorosa
y afligida, sino con la sonrisa en los labios. Quemábanse
con el cuerpo las armas y trajes del difunto, y después
se recogían sus cenizas para guardarlas en
la urna cineraria. Los indios senels de California
queman también los cadáveres; creen
en el viaje de los muertos, por lo que les ponen pinole,
que es una harina de maíz, y dicen que Ios
hombres malos se convierten en coyotes, animal semejante
á la zorra. Durante la cremación bailan
al rededor entonando un canto.
Largo
sería citar las demás tribus de la región
nahoa: transcurridos catorce siglos desde que desapareció
la civilización de aquellas regiones, se ha
encontrado, sin embargo, persistente la costumbre
de quemarlos cadáveres en la mayor parte de
las tribus; y así podemos decir que la raza
nahoa usaba como rito propio la incineración.
No
nos parece oportuno considerar las modificaciones
de esta costumbre por la invasión y mezcla
de razas diferentes. Y solamente agregaremos que las
cenizas se depositaban en urnas cinerarias de la forma
de cómitl, olla. Parece que estas urnas se
enterraban después. En los Estados Unidos se
han encontrado cementerios de ollas con huesos: esto
ha hecho suponer que algunas tribus dividían
los cadáveres; es más fácil creer
que son restos de una cremación imperfecta.
En la región tolteca, donde no se quemaban
los cráneos, se hallaron éstos en ollas
de boca estrecha que hace suponer que fueron hechas
sobre las mismas cabezas. Generalmente las ollas cinerarias
son de barro, sin asas, y a veces con una ornamentación
sobrepuesta, especialmente en la boca.
En
algunas tribus el luto consistía en cortarse
el cabello.
|
|