| |
 Toradios
de Sulawesi, Indonesia
Se
le llama toradios a los pueblos que viven en el interior
de la isla indonesia de Sulawesi, anteriormente conocida
como Célebes. Fue apenas a principios del siglo
XX, que los toradios comenzaron a mantener contacto
con el mundo exterior, aunque esto no fue una limitante
para haber desarrollado una notable y avanzada cultura
con una rica mitología y un complicado culto
a los antepasados.
Para
los toradios los ritos funerarios tienen un especial
significado, especialmente los que corresponden a
personajes de alto rango. En cuanto muere un personaje
importante, se avisa a los demás mediante el
sonido de un gongo. Posteriormente, el cadáver
es limpiado por familiares muy cercanos y vestido
con sus mejores ropas para después sentarlo
durante un corto tiempo en una silla. Más adelante,
el sacerdote encargado de los ritos mortuorios, envuelve
el cuerpo en telas y durante esta etapa la persona
no se considera muerta, sino sólo enferma,
razón por la cual el sacerdote sirve al difunto
diariamente sus alimentos.
 Los
ritos funerarios de los nobles toradios poseen tal
importanciacultural, que en muchas ocasiones los cuerpos
son enterrados después de meses o incluso años,
pues las preparaciones duran mucho tiempo y una gran
cantidad de familiares, amigos y funcionarios acuden
a la ceremonia, mismos que son acomodados en chozas
temporales construidas para tal fin.
Al
estar ya reunidas los cientos de personas que asisten
al funeral, los ritos prosiguen, y la verdadera muerte
del fallecido es anunciada nuevamente con golpes de
gongo y con el sacrificio de un búfalo especial,
con lo cual se busca realzar el vínculo que
existe entre hombre y búfalo, pues para los
toradios éste es el animal doméstico
más importante que poseen.
Posteriormente,
el cadáver envuelto en su mortaja, es manteado
o lanzado al aire varias veces, para después
ser colocado en una habitación central de una
casa en dirección norte-sur. Esta orientación
del cuerpo está directamente relacionada con
la dirección del Puya, el país de las
almas.
Mientras
tanto son preparados un féretro en forma de
arco copiado de la forma de una casa toradia, y el
tau-tau, que es una efigie tallada por un experto
artesano. El tau-tau, que es casi de tamaño
natural, tiene un gran parecido con el difunto, y
cuando está terminado es vestido con los ropajes
y los aderezos propios de una persona de alta categoría.
Al tau-tau también se le sirve comida a intervalos
regulares.
Posteriormente,
y en un determinado momento durante el rito funerario,
el cadáver envuelto en una tela roja, es sacado
de la casa y colocado con gran ceremonia sobre el
suelo que se construye debajo del granero del arroz.
Este es el momento en que bailarines profesionales,
parientes y aldeanos bailan el badong.
Al
terminar, una procesión lleva el cuerpo a una
amplia plaza descubierta donde es colocado sobre una
enorme torre de la muerte que tiene la forma característica
de las casas toradias. En este lugar continua la ceremonia
y se procede con la matanza de los búfalos,
que tiempo atrás podía ser hasta de
cien, pero actualmente el número se ha reducido
en promedio a la mitad. En los últimos años,
en lugar de este sacrificio de animales, se están
prefiriendo las luchas entre búfalos, en las
que raramente muere alguno de ellos, ya que el más
débil se rinde y se marcha. Esta es una oportunidad
también para que los espectadores apuesten
a sus favoritos.
La
ceremonia concluye cuando los restos mortales son
llevados a su última morada, la cual está
situada en una roca vertical tallada en un peñasco.
El tau-tau se coloca en la entrada de la cámara
y el cuerpo dentro para su último descanso,
alcanzando así el Puya. Después de estar
ahí durante algún tiempo, ascenderá
a los cielos trepando por una palmera y allí
ocupará su puesto en el firmamento, al formar
parte de la constelación que guarda el arroz.
Editorial
Noguer, "Toradios. Sulawesi",
en 500 Pueblos cómo son y dónde
viven,
tomo 12, España, 1981, pp. 1971-1974.
|
|