Pensando en el 2009
PRIMERO LAS PERSONAS O PRIMERO LAS REGLAS ?
Los administradores, los contadores, los auditores, los consultores, los directores y gerentes nos pasamos el tiempo desarrollando sistemas que nos permitan controlar lo que sucede en las organizaciones para las que trabajamos.
Proteger los activos de la empresa, determinar cómo proteger el efectivo, evitar los fraudes, controlar que se cumplan los procedimientos establecidos e inclusive, establecer nuevos procedimientos de ejecución y control de las operaciones de la empresa, son labores que nos demandan grandes cantidades de tiempo y esfuerzo. Resulta sorprendente el esfuerzo humano y económico que se realiza para lograr la optimización del control interno.
Establecemos además reglas de conducta laboral, las cuales debe seguir cada empleado o funcionario, según el área en la que se desempeñe. Definimos los privilegios y obligaciones de cada quién, de acuerdo con su jerarquía en la organización.
En los últimos 20 años, he podido ver cómo la tecnología hace más fácil instaurar sistemas de control y también cómo burlarlos. He comprobado además que ningún sistema, por bueno que parezca, funciona por sí mismo. Todo sistema, para que funcione, requiere de un elemento vital: las personas que lo ejecutan.
Es por eso que quiero reflexionar hoy sobre el más importante y valioso de los recursos de una entidad: el CAPÏTAL HUMANO o dicho de una manera menos impersonal: Las Personas que hacen posible su funcionamiento.
Deseo pensar en las personas con las cuales trabajamos diariamente, aquellas a las que dirigimos y sobre las cuales tenemos autoridad. Deseo verlas, no como unidades productivas sino como lo que son en primera instancia: personas, personas que poseen sus propias aspiraciones, que tienen necesidades particulares y su propia forma de atender esas necesidades, de acuerdo con las posibilidades que tienen en un momento dado.
En particular, el momento en el que se han cruzado en nuestro camino para ser parte de nuestro equipo de colaboradores, prefiero utilizar los términos colaboradores sobre el término empleados, aunque yo también soy un empleado, debemos comenzar a conocer a estas personas, a darnos cuenta de sus expectativas y de las razones por las cuales desean trabajar en nuestra empresa, más allá de obtener ingresos que les permitan hacer frente a sus necesidades económicas del momento.
Una vez que conocemos un poco mejor a estas personas, debemos trazar los esquemas para tratar con ellos los asuntos de trabajo, sin dejar de lado su temperamento, sus temores, sus necesidades, sus virtudes, sus habilidades sus limitaciones y comenzar a cooperar en su desarrollo humano y profesional.
Sin embargo, inevitablemente, debemos llegar al momento en que también debe imponerse la disciplina o como dicen algunos: LAS REGLAS.
En efecto, creo en las reglas, en que deben estar bien establecidas, que deben seguirse al pie de la letra y en que deben cambiarse o romperse (controladamente) si eso traba la organización. No hablo de actuar indisciplinadamente cuando me conviene o de perdonar al que es mi amigo y condenar al no está en gracia conmigo, hablo de tener criterio para aplicar los reglamentos.
Algunas veces, cuando no somos capaces de ver el potencial de un colaborador, lo despedimos cuando comente una falta que puede considerarse grave...¿y si en lugar de eso, le hablamos de frente y le ayudamos a encarar su falta y le damos la oportunidad de reivindicarse?
Eso es lo sorprendente del ser humano, que siempre puede volver a comenzar, que puede modificar una conducta incorrecta y entrar en el camino de la rectitud. Que puede dejar la indisciplina y la rebeldía y corregirse de manera efectiva y positiva.
Entonces, luego de haber visto personas modificar positivamente su conducta y aprender buenos hábitos de trabajo y ser productivos en su campo, no puedo dejar de pensar en que algunas veces, vale la pena arriesgarse y por un momento...hacer olvidar las reglas y hacerle caso al corazón.
Quizá suene como una romántica y soñadora, pero algunas locuras a veces funcionan. La tolerancia, que para mi es una virtud, es un valor positivo que siempre funciona.
No creo ser muy distinta de aquellos sobre los cuales tengo un poco de autoridad, por lo tanto, trataré de pensar primero en ellos y después en las reglas.
Les propongo que tengamos este pensamiento ante el inicio de un nuevo año.
Muy felices fiestas a todos!
Hasta la proxima !