Nuestras armaduras protectoras
Bienvenidos al Portal, empezamos una nueva etapa luego de nuestros merecidos descansos.
Creí oportuno dar el punta pié inicial del 2008 con un tema que suelen producir “dolores” o malestares psíquicos : nuestras armaduras protectoras
Todos tenemos incorporados mecanismos de defensa que nos protegen de amenazas exteriores. Ante ciertos estímulos, respondemos de determinada manera. Esto, en principio, pareciera no ser nada malo.
Pero lo cierto es, que las defensas que más utilizamos suelen convertirse en maniobras habituales. Aquello que funcionó bien en momentos críticos, que mantuvo la angustia bajo control y con resultados positivos, muy probablemente será aplicado de nuevo. Una defensa exitosa se convierte en hábito y el hábito modela el estilo de actuación de una persona.
Es así como estas tácticas habituales se convierten como una “prolongación” de nuestro ser.
Cuando enfrentamos el dolor psíquico, recurrimos de inmediato a los instrumentos que lo suelen calmar. Lo que en un primer momento pudo haber sido un descubrimiento fortuito en nuestra lucha contra la angustia, pasa a definir nuestra forma de percepción del mundo y nuestras respuestas al mismo.
Convertirse en adepto de ese tipo de estrategias, significa que cultivamos ciertas partes de nuestra experiencia mientras bloqueamos otras. Fijamos fronteras a ese hermoso abanico de pensamientos y sentimientos, y limitamos nuestra libertad de percepción y de acción, a fin de sentirnos seguros y tranquilos.
Las tácticas de defensa, a las que solemos dar preferencia, se convierten en una especie de armadura para nuestra experiencia. Un baluarte en nuestra lucha contra datos de la realidad inquietantes.
Algunos psicólogos la llamaron " armadura protectora" ; otros: "Blindaje de carácter" y esto no es otra cosa que la protección del "Yo" contra la angustia, a medida que nos movemos en un mundo amenazador.
La forma típica de comportarse que tiene una persona, su manera de hablar, de caminar, sus gestos, además de los hábitos característicos (como sonríe o frunce el ceño, si habla de manera coherente o deshilvanada, cómo manifiesta su amabilidad y cómo exterioriza su agresividad) no son más que la expresión de su carácter, blindado por los aprendidos mecanismos de defensa .
El blindaje de carácter es el rostro que el "Yo" muestra al mundo. En él están grabadas los vericuetos que les impusieron las defensas, en su lucha por evitar todo aquello que sea desagradable.
Todos tenemos ese tipo de blindaje, porque todos necesitamos organizar nuestra personalidad. Esta organización es un proceso, a través del cual algunas cosas son más valoradas que otras. Algunos actos se permiten y otros se prohíben, algunas líneas de conducta tienen que ser clausuradas, algunas líneas de pensamiento pueden ser desarrolladas, mientras que otras son tabú y así sucesivamente...
Cada persona, literalmente, cierra su mundo y se rodea de un muro en el proceso de su propio crecimiento.
¿Es posible abrir ese mundo?
¿Es posible romper ese muro, esa armadura protectora?
¿Es posible re-crearse?
Hagamos un firme propósito a partir del inicio de este año, de hacer un esfuerzo extra, para que rompamos muros y construyamos puentes: nada más lindo que trabajar en Equipos, una pareja libre de blindaje, una familia sin muros; hijos que se re-creen permanentemente.
Depende de nosotros.
Les deseo un exitoso año!
Hasta la proxima !
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