Muy feliz año laboral y familiar para todos!
Es probable que varios de nuestros amigos del portal ya estemos de regreso e incorporándonos a nuestras habituales tareas para alcanzar lo que deseamos como objetivos y propósitos ante un nuevo calendario.
Siempre es un buen ejercicio formular algunas preguntas en este momento del año: ¿Nos sigue gustando nuestro trabajo? ¿Estamos capacitados para alcanzar un éxito mejor que el del año pasado? ¿Mejoramos constantemente la forma de trabajar? ¿Conocemos a fondo las necesidades que satisface nuestra labor? ¿Qué nos distingue de aquellos que hacen lo mismo que nosotros? ¿Normalmente esperamos a que nos digan qué hacer o buscamos más si ya terminamos una etapa y queremos crecer como empresario, como emprendedor, como compañero de trabajo, como colaborador de quienes nos rodean?
Los deseos son simples sueños mientras no intentemos algo para realizarlos.
Incluso, cualquier decisión tomada no tiene ningún efecto hasta que hacemos que las cosas sucedan.
Si nosotros tenemos claro lo que queremos, lo siguiente es actuar para alcanzarlo.
La capacidad de acometer, de labrar con ahínco, provee de frutos siempre. Los aciertos del trabajo nos producen satisfacción de logro y recompensa, y los errores nos proporcionan aprendizaje y reto. Los logros fortalecen nuestra confianza y el aprendizaje enriquece nuestra mente con la experiencia y nos impulsa a buscar mejores formas de trabajar.
La capacidad para acometer nuestras responsabilidades supone que tenemos motivos poderosos para resolver cualquier problema que se nos interponga; entre estos motivos están:
que amemos lo que hacemos: nuestro trabajo, nuestra empresa
que amemos a quienes servimos: nuestros amigos, nuestros clientes, nuestras familias;
que amemos aprender, desaprender y volver a aprender y sobre todo,
que nos amemos a nosotros mismos: nuestra autoestima siempre en alto.
El trabajo nos lleva a considerar el cumplimiento de nuestros deberes como un campo abandonado para ir alcanzando nuestra madurez, a la vez que sirve para ayudar a los demás a lograr lo mismo.
De ahí que el trabajo o la acción para alcanzar lo que deseamos ser no tiene límites en tiempo y espacio.
Nacemos equipado con una fantástica capacidad creativa, de innovación, contamos con una tecnología que nos permite crecer, desarrollarnos y tener éxito en la vida pero, por razones puramente culturales, demasiadas personas va descartando o desaprovechando lentamente sus mejores recursos hasta convertirse en seres que sólo logran sobrevivir.
Es así como nacemos originales y morimos copias.
Vamos perdiendo nuestra creatividad y vamos copiando o imitando a los demás.
"La felicidad, decía Aristóteles, reside en el trabajo tanto físico como mental; en hacer y crear algo de lo que uno pueda enorgullecerse, y que por tanto, disfrute haciéndolo."
Hasta la proxima !