Después
de un largo periodo de vacaciones nos volvemos
a reencontrar a través de este maravilloso
medio comunicacional.
Les
deseamos a todos un excelente año y con
las energías recargadas empezamos con un
tema que hace precisamente a la comunicación.
Ustedes
están leyendo este artículo que
hemos escrito.
Leer
y escribir son formas de comunicarse.
También
lo son hablar y escuchar. Estas cuatro,
son las formas básicas de comunicación.
Dedicamos a la comunicación la mayor parte
de nuestras horas de vigilia. Pasamos años
aprendiendo a leer y escribir; años aprendiendo
a hablar...
¿pero
a escuchar?
¿Qué
entrenamiento -o educación- nos permite
escuchar de tal modo que comprendamos (real y
profundamente) a otro ser humano, en los términos
de su propio marco de referencia individual?
Son
relativamente pocas las personas que han tenido
algún entrenamiento en la escucha.
Si cada uno de nosotros quiere interactuar efectivamente
con otra persona (su cónyuge; su hijo;
su vecino; su jefe; su colaborador; su amigo,
etc.), lo primero que necesitamos es comprenderla.
Y para hacerlo no basta con una "técnica".
Si la otra persona siente que estamos empleando
alguna técnica, percibirá duplicidad
y manipulación. Se preguntará por
qué lo hace, cuáles son sus motivos,
y no se sentirá lo bastante segura como
para abrirse.
La
clave está en nuestro carácter.
Es decir: el carácter está constantemente
"irradiando" y comunicando, con algo
mucho más fuerte que las palabras: nuestras
acciones, los ejemplos de vida que estemos dando.
Es
mi carácter, su carácter, quien
-en definitiva- hace que las personas confíen
o desconfíen de nosotros de modo que, si
queremos ser realmente efectivo en la comunicación
interpersonal, la técnica no habrá
de bastarnos. Tenemos que desarrollar una capacidad,
basada en el carácter, que suscita apertura
y confianza: la escucha empática.
Podríamos
explicar la escucha empática diciendo:
"Procure primero entender".
La
mayor parte de las personas no escucha con intención
de entender, sino de contestar. ¿Por qué
no comenzamos a practicar este tipo de comunicación?
Cuando
respondamos una pregunta (o cuando realicemos
algún comentario, sugerencia, etc...),
tratemos primero de entender a la otra persona.
Revisemos lo que ella intentó decirnos.
No respondamos, hasta asegurarnos de haber comprendido
lo que nos ha querido decir. Sigamos intentando
comprenderla... y recién entonces contestemos.
La
comprensión es fundamental: si uno empieza
por juzgar, nunca podrá comprender. Procurar
primero entender es un principio correcto y perfectamente
aplicable en todas las áreas de la vida,
pero su mayor poder se pone de manifiesto en las
relaciones inter-personales.
Trabajando
sobre nuestra propia persona, podemos mejorar
nuestra manera de comunicarnos.
Son
los cambios profundos en nuestro "ser",
los que transforman nuestras acciones, generan
confianza... y mejoran nuestras relaciones, actuales
y futuras.
Esto
es mucho más que una técnica!
"Conocer
a los demás es Inteligencia,
conocerse a sí mismo es Sabiduría.
Dominar a los demás es Fuerza,
dominarse a sí mismo es Poder."
- Lao Tse -