Todo
lo que hacemos en estos días es bajo presión,
con fecha límite, y por cierto muchas de
ellas no las cumplimos tan bien como podríamos
haberlas hecho, con mayor tiempo o bien, sin perder
el tiempo.
Con
la comicidad e ironía que le caracterizaban,
Mark Twain decía: "Nunca dejes
para mañana, lo que puedes hacer pasado
mañana". El problema de este consejo,
es que las cosas que dejamos de hacer puede que
nunca se hagan... La dilación es, de lejos,
el despilfarro más grande de tiempo. No
importa lo que cada uno de nosotros haga: en menor
o mayor grado, todos somos despilfarradores!
Preguntas
molestas:
Nosotros
probablemente trabajamos entre cincuenta -o sesenta-
horas cada semana y no solemos considerar que
perdamos el tiempo. Por el contrario, nos consideramos
personas dedicadas y profesionales.
Pero
permítanme hacerles algunas preguntas:
¿Tendemos
a dejar los asuntos desagradables para último
momento?
¿Tenemos
la esperanza de que, al dejar algún problema,
éste se disuelva solo o alguien más
lo resuelva?
¿Alguna
vez pensamos que podría hacer un mejor
trabajo, si tan sólo tuviera más
tiempo?
¿Cuando
no conseguimos hacer un trabajo a tiempo, culpamos
a otra persona?
¿Ponemos
fechas límite poco realista, que garantizan
que no haremos el trabajo a tiempo?
¿Nos
cargamos excesivamente de trabajo, para luego
quejarnos que hay demasiado por hacer?
¿Damos
excusas y presentamos coartadas, para explicar
por qué nuestros proyectos no se hacen
a tiempo?
Si
contestamos afirmativamente cualquiera de estas
preguntas, cada uno de nosotros: está
perdiendo tiempo.
Si
contestáramos del mismo modo a más
de una, entonces alguno podría estar en
problemas...
La
dilación... ¿Se ha vuelto un hábito?
La
dilación es parte de la naturaleza humana
y nosotros somos humanos. Pero cuando se vuelve
un hábito puede tener desastrosas consecuencias.
A veces terminamos pasando más tiempo en
la oficina, porque no estamos usando nuestro tiempo
efectivamente. Nuestra productividad y creatividad
se van por el desagüe.
Siempre
estamos trabajando bajo presión, con un
resultado muy desagradable: no nos sentimos bien
con el trabajo... ni con nosotros mismos!
Que
sugerimos a sólo 20 días de terminar
el año?
¡Anotemos
todo!
Muchas
personas registran todas sus tareas, proyectos,
llamadas, etc... dejando montones de papeles en
el escritorio, notas pegadas en monitor de la
computadora, las paredes y hasta en la heladera!
Sin embargo demoran -hasta el último momento
posible- los proyectos que requieren mayor concentración,
tiempo y energía.
Pero,
para conseguir que el máximo número
de ítems listados sea hecho, tenemos que
anotar todo en el mismo lugar. Cuantas más
cosas anotemos, tendremos mayor control del tiempo
y de las actividades diarias.
Cumpliendo
con "algo" de esto, descubriremos que
realizamos el doble de tareas... en la mitad del
tiempo! Y que además tú (y quienes
te rodean) se sentirán más felices.
Abandonemos
el hábito de la dilación y no sólo
tendremos mucho más tiempo para nosotros
y nuestras familias, sino que encontraremos más
dinero en los bolsillos y/o una palmadita de estímulo:
"lo hiciste muy bien y en tiempo record!".
Planifiquemos
cada una de las horas de los "pocos-veloces"
días que nos queda del 2005.