
Este sitio ha sido dispuesto por
cementerioparque.com
para colocar una variada cantidad de
artículos referente a los distintos temas que se desarrollan
en el Indice sobre Temas Generales.
Puede acceder a ellos y leerlos o imprimirlos de acuerdo a
sus necesidades.
|
|
 |
|
|
|
 |
Notas
- General
|
| |
Miedo
al Exito:
La
mayoría de nosotros hemos aprendido que
el fracaso es algo negativo. Por el contrario,
aprendimos que el éxito es algo positivo
y que conviene esforzarnos por alcanzarlo. Por
lo tanto, es natural temerle al fracaso y desear
el éxito.
Sin
embargo, el éxito puede ser tan temible
-o más- que el fracaso. Constantemente,
vemos personas que desperdician intencionalmente
la oportunidad de alcanzar sus metas, que escatiman
esfuerzos para lograr un valioso objetivo o que,
cuando están a punto de conquistar una
posición deseada, se echan atrás.
Estas conductas -aparentemente irracionales- pueden
ser consecuencia de un temor al éxito.
El
miedo al éxito puede manifestarse de muchas
maneras, entre otras como:
- miedo a que
el esfuerzo sea demasiado
- miedo a no ser capaces de manejar la responsabilidad
del éxito
- temor de no merecer las buenas cosas y el
reconocimiento, que llegan como
resultado del éxito
- miedo a cometer errores y a perder la posición
alcanzada
- miedo a no poder sostener el progreso
- miedo a que alguien mejor nos desplace
- miedo a tener mucho más para perder
- temor a descubrir que el resultado alcanzado
no era el deseado
- temor a perder el interés y el compromiso
Estos
miedos tienen serios efectos. Como consecuencia
de ellos, algunas personas se involucran en conductas
auto-destructivas; otras enfrentan dificultades
para tomar decisiones, o resolver problemas; hay
quienes pierden la motivación para crecer
y progresar, mientras otros experimentan sentimientos
de culpa, confusión y ansiedad. En los peores
casos, el temor al éxito conduce al auto-sabotaje:
la persona termina eligiendo exactamente lo opuesto
de aquello que necesita para alcanzar sus metas.
Para
evitar estos miedos, es preciso identificar sus
causas. Una de las principales es la falta de solidez
en los propósitos. Cuando
construimos una casa, lo primero que levantamos
son los cimientos. Estas bases soportan un determinado
tipo de edificación: por ejemplo, una propiedad
de dos plantas. Si, luego de levantar esos cimientos,
decidimos hacer un edificio de veinte pisos, las
bases no servirán. De la misma manera, nuestro
éxito necesita de una base sólida.
Si nuestro propósito no es sólido
(es decir, si los "cimientos" no resisten),
un eventual éxito se desmoronará.
El
éxito nos da temor cuando lo construimos
sobre los cimientos equivocados y le damos un peso
que las bases no pueden tolerar. Por ejemplo, cuando
queremos tener éxito para demostrar algo
a alguien: "Ya verá mi padre lo que
soy capaz de hacer"; "Les daré
una lección a todos aquellos que me decían
que nunca lograría nada"; "Cuando
sea exitoso, no necesitaré nada de ellos",
etc... Muchos aspiran al éxito para cumplir
las expectativas de otras personas (padres, jefes,
amigos, etc...), o para competir con otros. Cuando
el propósito es ganar la aprobación,
el reconocimiento, o la aceptación de los
demás, nos estamos apoyando en una base demasiado
débil.
Asimismo,
solemos perseguir el éxito porque pensamos
que nos da poder. Tendemos a creer que tener éxito
significa ser más inteligentes, habilidosos,
o capaces que los demás. O, buscamos triunfar
como pretensión de reivindicación:
"Ahora que tengo éxito, podré
borrar mis errores." El éxito no borra
nada, sólo el perdón (nuestro y
de los demás). El éxito no logra
ninguna de esas cosas: no nos hace más
inteligentes, no nos valida ante los demás,
ni nos reivindica.
Cuando
asociamos el éxito a estas motivaciones
externas, se vuelve temible, porque nos hace dependientes.
A su vez, se vuelve demasiado pesado, porque lo
convertimos en un fin, en lugar de utilizarlo
como medio. Al ser débiles las bases que
sostienen el éxito, es comprensible sentir
miedo ante él. Para que el éxito
no pese -ni asuste- es preciso apoyarlo sobre
bases sólidas. Estas sólo pueden
construirse con firmes creencias y motivaciones
que nacen de nuestro interior.
Si
bien es muy deseable por la mayoría, el
éxito no es algo sencillo, ni "liviano".
Exige mucha reflexión y preparación.
Lo fundamental para superar nuestras inseguridades
frente a él, es saber quiénes somos,
qué queremos realmente y qué somos
capaces de lograr.
Hasta
la proxima !
|
|

|
|
|
|
|