
Este sitio ha sido dispuesto por
cementerioparque.com
para colocar una variada cantidad de
artículos referente a los distintos temas que se desarrollan
en el Indice sobre Temas Generales.
Puede acceder a ellos y leerlos o imprimirlos de acuerdo a
sus necesidades.
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Notas
- General
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Modelemos
como Pigmalión:
Queridos
amigos:
En
virtud de haber recibido varios correos referentes
al último tema publicado en este rincón,
deseo agradecerles a todos por v/ palabras y v/
aliento. Gran parte de este esfuerzo es del Ing.
Eduardo Mora, que sin duda ha apostado desde su
portal a que toda la familia de Cementerios Parques
y también aquellos que si bien no pertenecen,
pero la visitan y leen, nos enriquezcamos unos
con otros a través del conocimiento, del
humor y de las interrelaciones personales.
El
tema de hoy: seamos "pigamaliones"
todos los días; en nuestras familias, con
nuestros hijos y en nuestras organizaciones con
nuestros empleados.
A
fines de la década del sesenta, un profesor
de psicología llamado Robert Rosenthal,
realizó el siguiente experimento: reunió
a los maestros de una escuela y les mostró
un test realizado entre los estudiantes, que indicaba
que algunos eran más "brillantes"
que otros. "De estos alumnos pueden esperar
grandes resultados", les aseguró.
En realidad -y respondiendo a los objetivos del
experimento- ese test fue simulado por Rosenthal,
para inducir a los maestros a pensar que determinados
alumnos tenían más potencial que
el resto. Sin embargo, al cabo de ocho meses,
esos alumnos efectivamente obtuvieron mejores
calificaciones que el promedio de la clase.
Como
los maestros creían en los alumnos supuestamente
"brillantes", les brindaron más
atención, más apoyo, más
tiempo y más retroalimentación.
Esta abundancia de condiciones, se tradujo en
un mejor aprendizaje y -luego- en mejores calificaciones.
Aquellos niños no se destacaron! por ser
inteligentes, sino porque sus maestros creyeron
que lo eran.
A
través de su experimento, Rosenthal descubrió
que las expectativas de los maestros se reflejaban
en el desempeño de los alumnos. Su conclusión
fue la siguiente: mientras más altas
son las expectativas que tiene una persona respecto
a otra, más probable será que ésta
última logre resultados positivos.
Este
descubrimiento puso en evidencia, una vez más,
un fenómeno que se conoce con el nombre
de "Efecto Pigmalión".
Según
la mitología clásica, Pigmalión
fue un rey de Chipre, apasionado por la escultura.
Durante mucho tiempo, trabajó con tanta
dedicación una figura de marfil con forma
de mujer que -según él- no existía
ninguna mujer "viva" tan bella y perfecta
como la que él modelaba con sus manos,
llamada Galatea. Todos los días trabajaba
para darle toques de perfección a su escultura
y todas las noches suspiraba para que fuese de
carne y hueso. Tan enamorado estaba Pigmalión
de su escultura, de su amada Galatea, que hubiese
dado todo lo que tenía para que cobrara
vida.
Un
día la diosa del amor, Afrodita, se compadeció
de Pigmalión y le dio vida a su creación,
convirtiéndola en la hermosa mujer que
el rey creía que era. La lección
de este mito es que si creemos que alguien es
de determinada manera, puede convertirse en aquello
que creemos que es.
Este
tema fue fuente de inspiración para la
obra literaria y posterior película "My
Fair Lady", mi Bella Dama. ¿Recuerdan
esa bella película? O los más jóvenes
tal vez recuerden "Efecto Pigmalión"
¿Recuerdan el Dr. Higgins y la florista
en la puerta del teatro? Cómo trabajó
para transformar a Dolly en una "dama de
la sociedad"?. Sólo con cuatro valores:
la autoestima, la humildad, el esfuerzo y la
honestidad.
Les
sugiero alquilar en alguna casa de videos esta
película y volverla a ver.
El Efecto Pigmalión no ocurre únicamente
en las escuelas, sino también en
las organizaciones. Cualquiera puede experimentarlo
en el trabajo: si el jefe espera lo mejor de cada
uno de nosotros y nos lo hace saber, es muy probable
que exhibamos un alto desempeño. Pero si
tenemos un jefe que no confía en nuestra
capacidad y que tiene bajas expectativas respecto
a nuestro rendimiento, es muy probable que -más
tarde, o más temprano- cometamos un error
u obtengamos resultados negativos.
Además
de verificarse en las escuelas y en las organizaciones,
el Efecto Pigmalión se comprueba en las
familias. Como es natural, un padre tiene
expectativas frente a sus hijos que -consciente
o inconscientemente- comunica. Éstas
condicionan las expectativas que tienen los hijos
sobre sí mismos, quienes terminan comportándose
de acuerdo a aquello que sus padres esperaban
de ellos. Es decir, las expectativas de los padres
influyen en cómo serán sus hijos.
El Efecto Pigmalión se hace más
evidente en hogares con más de un hijo.
Hay padres que esperan más de unos hijos,
que de otros. Como consecuencia, premian más
a unos que a otros, les orientan mejor en sus
tareas, les elogian ante los demás y les
ofrecen más estimulación. Si bien
esto aumenta la confianza y autoestima de unos
hijos, perjudica -y distorsiona- la autoimagen
de otros.
Cuando
-en una familia- alguien es etiquetado como "perdedor",
"lento" o "difícil",
el resto de los miembros tiende a negarle la contribución
y el apoyo que necesita para hacerlo bien. Esto
reduce aún más sus posibilidades
de superación.
Si ambos padres tienen expectativas positivas
hacia un hijo, éste sabrá que creen
en su potencial y seguramente se esforzará
para demostrar que es tan bueno como sus padres
creen. Ahora, ¿cómo genera -y trasmite-
un padre expectativas positivas?
- ofreciendo
oportunidades para superarse: confiando en sus
hijos asuntos importantes, dándoles tareas
desafiantes y asegurándose de que tengan
éxito frecuentemente
- brindando regularmente retroalimentación
positiva, que remarque sus fortalezas
- apoyando su aprendizaje
- utilizando un lenguaje positivo. Por ejemplo,
diciendo "sé que puedes hacerlo",
en lugar de "espero que puedas hacerlo";
"Siempre creí en ti" y
no "Temía que me decepcionaras";
"Este es un buen comienzo"
en lugar de "Necesitaremos corregir
esto en el futuro"
- elogiando a sus hijos frente a los demás
Desde
luego, hay muchos otros factores que influyen
en las posibilidades de superación de los
hijos, como la educación que reciben en
la escuela; los límites que marcan sus
padres; los valores que les inculcan; el apoyo
de sus hermanos; los amigos; etc...
Tenemos los
hijos que "modelamos" con nuestra influencia,
amor y confianza. Pero también tenemos
los empleados que nosotros "modelamos"
con liderazgos según sean: autocráticos,
participativos o mejor aún, de excelencia.
Seamos
como Pigmalión: creamos que nuestros hijos,
nuestros empleados, nuestra gente amiga, son capaces
de ser tan bellos como Galatea. Si somos buenos
escultores ellos serán capaces de hacer
grandes cosas... y así lo serán!.
Depende de nosotros.
"Siempre
seré la "chica de las flores"
para el profesor Higgins,
Porque siempre me trató como a una florista
y así seguirá tratándome,
ser una dama para usted, porque siempre me vio
como tal."
Hasta
la proxima !
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